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Enfermedades Mentales en el Young Adult

9 oct 2016

Esta semana fue la semana de sensibilización por las Enfermedades Mentales, fecha de la cual no me hubiera enterado ni por asomo de no ser por el canal emmabooks, que decidió relacionar este tema con los libros y subir vídeos en el transcurso de la semana.
Llevaba tiempo queriendo tocar este tema, y en especial por lo muy visto que está en la literatura juvenil.
Esta vez, me he enfocado a traerles unas cuantas recomendaciones de libros que tratan enfermedades mentales en vez de hablar del tema en general, aunque estoy preparando una entrada sobre eso.
Quiero aclarar que no he sido testigo de primera mano con respecto a algunas de ellas, pero las he estudiado y se sus características generales. Puede que tú tengas alguna de ellas y has leído el libro mencionado y estás completamente en desacuerdo conmigo, lo cual respeto.
Este es tan sólo mi punto de vista, mis experiencias y mis pensamientos; nada más. 

El dia en que Terry Brooks (no) me autografio su libro

10 jun 2016


No sé si se los había comentado anteriormente, pero nunca, NUNCA, he ido a una firma de autores. Y no es por dejadez o pereza, que ganas no me faltan, sino que, en Lima, los autores a los que realmente admiro o me llaman la atención, no suelen dar cara, así que yo tampoco suelo aparecer por allí. Por consecuente, no tenía ningún libro autografiado, hasta que me sucedió algo bastante curioso.

La primera temporada de "Las Crónicas de Shannara", serie que seguí imperiosamente semana a semana, llegó a su fin, dejándome muy interesada en la historia y con expectativas por la próxima temporada.
Esa misma mañana que terminé de ver el último capítulo junto a una amiga, decidimos ir a comprar los primeros libros de la saga juntas. Por si no lo sabían, el universo de Shannara tiene tres o cuatro sagas basadas en él, por lo que no estábamos seguras acerca de con cual comenzar y cual comprar.

Entramos a varios stands de libros usados y preguntamos por los libros, pero nadie nos dio señales de ellos, por lo que perdimos el interés y seguimos buscando otros títulos.
Después de aproximadamente una hora, entramos en este pequeño stand en el que un señor de avanzada edad nos atendió. Antes de que el señor dijera una palabra, divisé un lomo grande con la palabra "Shannara" en dorado brillante. Mi amiga también lo vio y, literalmente, ambas volteamos a mirarnos y corrimos hacia él mientras nos empujábamos.
Parecíamos salidas de caricaturas, pero, aún así, logré llegar a él antes que ella. El dueño del stand me indicó el precio (bastante cómodo, la verdad) y no dudé en comprarlo.

No tenía ni la más mínima idea de que tomo era, pero llevaba la palabra Shannara, por lo que algo tendría que ver con la historia (lógica nivel yo).
Cuando subí al colectivo y lo abrí, me di con la sorpresa de que estaba autografiado por el autor y pegué el grito de mi vida. Llegando a casa busqué información acerca de la edición y me topé con una persona que vendía otra edición del mismo título autografiado, en donde indicaba en donde y cuando fue evento en que se firmaron los libros y más. 

Aún no he tenido la oportunidad de leerlo pero, por todo esto que me sucedió, le tengo un cariño muy especial, independientemente de la historia que hay adentro de él. 
Probablemente haya divagado más de lo humanamente posible en contarles esta anécdota, pero, como lectora, quería comentarles acerca del primero libro autografiado que llegó a mis manos, y no de la manera más usual. 

Harry Potter y yo

28 may 2016


Hay algo que me estuvo rondando la cabeza desde hace días, y es que, hasta hace poco, caí en la cuenta de que Harry Potter nunca formó parte de mi infancia. 

Recuerdo vagamente una conversación que tuve con una compañera de clase cuando apenas rozábamos los once años, en ese entonces la última película de esta saga estaba en pleno estreno y yo nunca me había decantado por ver las adaptaciones o leer los libros.
En mis cortos años de vida, nunca había notado tanta expectación por una película. Quedé sorprendida por todo el hype que se le otorgaba a una historia que consideraba tan "tonta" e "insustancial" (citando a mi yo de once años).
También hay que reconocer que en ese entonces estaba demasiado obsesionada con Las Crónicas de Narnia como para otorgarle protagonismo a otra historia más en mis fantasías de prepúber.

No fue hasta que entré en esta plataforma que pude notar el gran aprecio que se le tenía no sólo a las películas, sino a los libros de esta saga.
Han sido incontables las veces en que me he topado en la red con un "crecí junto a Harry Potter" o "¿por qué nunca llegó mi carta de Hogwarts?" y nunca los he llegado a entender.
Comencé a ver las películas ya entrada en la adolescencia y leí los libros (al menos los seis primeros) cuando tenía catorce-quince años, edades en las que me sentía demasiado mayor como para ilusionarme de la manera en que todos lo habían hecho.

En estos últimos años he leído tantas cosas acerca de lo mucho que aman este universo que nunca me di cuenta de que, en realidad, no comparto el sentimiento.
Me gusta Harry, me gustan Hermione y Ron, pero nunca formarán parte de mi hasta un nivel tan profundo.
No es mi propósito desprestigiar a esta saga, pero sentía la necesidad de compartir mi opinión y experiencia. Estoy a puertas de terminar el último libro y esa es, en su mayoría, una de las razones por las que me planteé esto.

En fin, no sé muy bien que propósito quería lograr con esta entrada, tan sólo necesitaba soltar todo esto.
Es una verdad universalmente conocida que Harry Potter formó parte de las infancias de millones de personas, pero no de la mía.

Más libros, menos favoritos

1 feb 2016


No suelo hacer mucho uso de está sección, pero hace apenas unos días estaba viendo los vídeos de Thoughts on Tomes, y había uno en especifico en el que nos platicaba acerca de como le fue en su 2015 como lectora.
En el nos explicaba como había leído una gran cantidad de libros en este 2015, pero aún así le fue muy fácil escoger entre sus favoritos. 

No pude evitar sentirme identificada con está situación, ya que hace poco yo también traté de hacer mi lista de mejores lecturas del 2015; leí 100 libros el año pasado por lo que para agilizar las cosas decidí separar todos los libros que había puntuado con 5 estrellas y elegir entre ellos mis 10 favoritos.
Pensé que este sería un arduo trabajo y que probablemente iba a dejar a varios que me encantaron de lado, pero grande fue mi sorpresa al encontrarme con tan sólo seis libros que llevaban la puntuación máxima. Seis libros de cien.
Tuve un gran número de lecturas, pero si nos ponemos a analizar la calidad de la mayoría de ellas, me hizo pensar que con cincuenta libros menos probablemente obtendría el mismo resultado.

Pienso que está gran baja de libros favoritos se debe a que llevo ya casi dos años en este mundillo, y conforme el tiempo pasa me he vuelto mucho más crítica a la hora de puntuar un libro y analizar sus defectos. Al escribir una reseña, no puedo evitar no notar defectos que mientras estaba en plena lectura deje pasar de largo, o también notar cosas positivas que en un comienzo no me parecieron la gran cosa.

Ahora soy mucho más consiente de lo que leo, y si bien esto me ha hecho bajar en gran medida mi número de libros favoritos, también ha hecho que los pocos que me llegaron a encantar cobren un mayor significado. 
Por ejemplo, nunca dudé en colocar a Yo antes de Ti como mi mejor lectura del año, y aunque ya han pasado más de siete meses desde que lo leí, cada vez que pienso en su historia me emociono tanto que hasta me resulta surrealista lo mucho que me gustó está novela.

En fin, que esto de volverse más crítico es un cuchillo de doble filo. Por un lado tenemos un reducido número de historias que nos parecieron fantásticas, y por el otro una montaña de historias mediocres que quizás a nuestro yo anterior le hubiesen gustado.

Cuéntenme, ¿alguna vez les ha pasado esto? ¿sienten que conforme van adentrándose más en el mundo de la lectura, se vuelven mucho más perceptivos a las fallas? Un beso enorme y nos leemos en la próxima entrada❤️