
Harry Potter and the Cursed Child | J.K. Rowling, Jack Thorne, John Tiffany | Harry Potter -8/8 | Little Brown | 327 páginas
★★★★★
Ser Harry Potter nunca ha sido tarea fácil, menos aún desde que se ha convertido en un atareadisimo empleado del Ministerio de Magia, un hombre casado y padre de tres hijos. Y si Harry planta cara a un pasado que se resiste a quedar atrás, su hijo menor, Albus Severus, ha de luchar contra el peso de una herencia familiar de la que el nunca ha querido saber nada. Cuando el destino conecte el pasado con el presente, padre e hijo deberán afrontar una verdad muy incómoda: a veces, la oscuridad surge de los lugares menos pensados.
Me gusta Harry Potter; me gustan los personajes y el mundo fantástico que J.K. Rowling ha creado.
Siempre he creído que esta historia tiene mucho más que explotar aún después de siete libros y que no ha llegado a su punto de inflexión, por lo que cuando supe acerca de la publicación de este libro, me alegré demasiado.
Para entrar en materia, lo primero que hay que considerar es esto: Harry Potter and the Cursed Child no es una novela, es un guión teatral, y entre ambos formatos hay matices muy grandes.
Es el guión de la obra teatral plasmada en un libro para aquellos fans que no pueden ir a verla en vivo. Considero que para hablar en su totalidad acerca de ella, tendríamos que verla en vivo. Ver las interpretaciones de los actores, los efectos especiales y la ambientación.
Por eso, encontraremos varias carencias que se pueden notar a simple vista, pero es por su mismo formato.
La historia es muy diferente a lo que dejamos en el séptimo libro (y lo dice alguien que lo termino hace unos pocos meses), pero eso no significa que sea necesariamente mala.
Han pasado diecinueve años desde que dejamos a Harry, Ron y Hermione, diecinueve años desde la batalla de Hogwarts y la muerte de Voldemort.
El mundo mágico no ha enfrentado problemas durante este tiempo, y lo hijos de nuestros antiguos protagonistas no conocen de primera mano todo lo que sucedió. Aún así, esto no impide que se vean etiquetados por el rol que cumplieron sus padres cuando eran adolescentes.
Si bien es cierto que la trama cuenta con algunas carencias, hubieron muchos detalles que me dejaron encantada y que me hicieron sentir que realmente estaba volviéndome a introducir al mundo de Harry Potter.
El tema de los viajes en el tiempo se incorpora en el argumento y le da un nuevo sentido; me gustó que se utilizara a los giratiempos como un factor fundamental en la trama.
Los personajes que conocíamos, si bien están cambiados, tiene los rasgos característicos de sus yos adolescentes. El humor de Ron, la inteligencia de Hermione y la valentía de Harry.
Aún así, los que son las verdaderas estrellas aquí son nada más y nada menos que sus hijos.
Albus está cansado de ser etiquetado como "el hijo de Harry Potter" y que esto defina su vida. Este dilema lo pilla en media crisis adolescente, por lo que resulta ser un poco fastidioso en varios momentos.
Por otro lado, Scorpius, hijo de Draco, es un amor de personaje. Me quedé con las ganas de leer más acerca de él, que es la completa antítesis de su padre.
La amistad que se desarrolla entre Albus y Scorpius es hermosa, me gustó el apoyo que se daban el uno al otro y lo mucho que se querían, a pesar de que todos veían su amistad como algo malo por el ser hijos de quienes eran.
Lo único que me queda decir para concluir esta reseña es que sí, me gustó Harry Potter and the Cursed Child. Y bastante.
No le veo el gran fallo, ya que desde un principio tuve en claro de que esta no sería una novela original de Harry Potter, que J.K. Rowling no la había escrito.
Aún así, he de decir que vale la pena. Y mucho.

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