Conoce a Audrey: una adolescente normal con problemas no tan normales. Además, de su caótica y completamente loca familia, ella sufre de Trastorno de Ansiedad, lo que hace hablar con el guapo nuevo amigo de su hermano un completo reto. Pero Audrey tiene un plan que le ayudará enfrentar sus miedos y conquistar al mundo otra vez. Primera parada: Starbucks.
No tenía planteado leer esté libro, de hecho, ni siquiera lo consideré. Había leído ciertas opiniones sobre el en la comunidad blogger inglesa y, en su mayoría, todas los pintaban como una buena novela y, además, últimamente se me ha dado por presionarme a mi misma a leer más libros en su idioma original, el inglés es un idioma con el cual estoy bastante familiarizada desde hace ya varios años y que no pongo en práctica muy seguido. En fin, está novela prometía ser un buen contemporáneo para matar las horas muertas del instituto y así fue.
Un trastorno de ansiedad altera la vida cotidiana de Audrey, una chica de catorce años. Ella ha estado haciendo un progreso lento pero constante con la Dr. Sarah, pero cuando Audrey conoce a Linus, el compañero de equipo de su hermano, ella se energiza, se conecta con él. Audrey puede hablar a sobre sus miedos con Linus en una forma en que nunca ha sido capaz de hacer con nadie. Así como su amistad se profundiza, una conexión dulce y romántica se desarrolla, una que ayuda no sólo a Audrey sino también a toda su familia.
No había tenido la oportunidad de leer algo de Sophie Kinsella antes de encontrarme con está novela, aunque ya es bien sabido que se volvió muy conocida con la saga de "The Shopaholic", de la cuál ya hay una adaptación protagonizada por Isla Fisher.
Del estilo de la autora poco queda decir; divertido, fresco y ligero. Realmente disfruté las situaciones en las cuales nos situaba, eran de lo más cómicas y dulces.
Uno de los temas principales que nos encontramos en está novela es el Trastorno de Ansiedad que sufre nuestra protagonista. La autora supo como enfrascarnos en la piel de Audrey y hacernos sentir lo mismo que ella. Tomo un tema bastante complejo y supo como darle un enfoque humorístico.
El libro también cuenta con romance, al cuál no se le da un protagonismo excesivo.
Hubieron ciertos detalles en la forma en que se inició está relación que se me hicieron demasiado convenientes, pero esos detalles no pudieron opacar la hermosa forma que cobró está relación.
Los personajes fueron lo que más disfruté en está historia, cada uno de ellos muy genuinos y reales.
Llegué a sentir una gran empatía por Audrey, fue muy alentador ver como poco a poco ella se va dando cuenta que tiene que salir de esa zona de confort que ha creado y enfrentar el mundo real.
Linus es un amor, los pequeños detalles que tenía con Audrey no hacían más que agrandar mi gran cariño por esté personaje.
La familia también cobra un papel muy importante en está novela, tenemos a la madre de Audrey, Anne, que se muestra desde un comienzo como una mujer muy sobre protectora con sus hijos. No podía dejar de reír a carcajadas con las ocurrencias de esté personaje, fue muy cómico ver como defendía sus puntos de vista y lo que creía correcto a toda costa.
Frank, el hermano de Audrey, me hizo recordar en bastantes aspectos a mi hermano menor. Él es prácticamente un adicto a LOC, un juego en línea por el cuál ha desarrollado cierto afán, como cualquier chico de su edad en pleno siglo XXI.
También están el padre de Audrey, que se vuelve completamente sumiso ante las exigencias de su esposa y Felix, el más pequeño de la familia.
El final fue el más acertado que se le pudo dar a está historia. Te deja con la intriga del que será de sus personajes y del que le sucedió verdaderamente a Audrey en la escuela; interrogantes que te hacen ir a querer rogarle a Sophie Kinsella por una segunda parte.
